


Si hay algo que me encanta de los viejos libros, es cuando encuentro anotaciones de los dueños anteriores. Aparentemente a finales del siglo XIX estuvo muy de moda poner unos versos pidiendo que el libro sea devuelto en caso de extravío. Lo encontré en varios libros y en distintas versiones.
Otras veces sólo aparece el nombre del dueño o la dirección, o anotaciones escolares.
Otras veces sólo aparece el nombre del dueño o la dirección, o anotaciones escolares.
1 comentario:
A mi tambien me encanta cuando estoy leyendo un libro y encuentro una anotaciòn de su dueño anterior, y mas cuando la caligrafìa es una especie de cursiva con pluma.
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